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En 2026, más de 38.000 personas recibirán un diagnóstico de cáncer de mama en España, el segundo cáncer con mayor incidencia en nuestro país. La supervivencia neta a cinco años alcanza ya el 87,8 %, un avance al que han contribuido la investigación, la prevención, el diagnóstico precoz y la mejora de los tratamientos. Pero detrás de cada cifra hay una mujer que convive con el miedo a que vuelva, con secuelas físicas y emocionales y con el impacto en su familia y su trabajo.
Almudena, María, Rosa y Yoana lo saben bien. Las cuatro han vivido un cáncer de mama. Hoy comparten lo que necesitaron durante el proceso. Almudena lo resume así: “Hay que sobrevivir, pero también poder vivir”
Por eso, desde la Asociación Española Contra el Cáncer ponemos en manifiesto lo que las propias mujeres señalan como prioritario: una atención más humana e integral.
¿Qué significa humanizar la atención en cáncer?
Humanizar la atención en cáncer es entender el cuidado como un modelo integral que reconoce la dignidad, los derechos y la autonomía de cada persona durante todo el proceso oncológico. Es escuchar, acompañar y adaptar el sistema a las necesidades reales de quienes viven el cáncer, de sus familias y de quienes cuidan. En La Asociación lo concretamos en cuatro dimensiones:
- Cuidar lo emocional, lo social y lo físico como parte esencial de la atención
- Reforzar la autonomía y la participación de las personas con cáncer.
- Garantizar entornos asistenciales humanizados y accesibles.
- Cuidar a quienes cuidan.
¿Por qué cuidar lo emocional, lo social y lo físico?
Porque el cáncer no termina cuando termina el tratamiento. Para Almudena, el final de la quimioterapia no fue el final de nada: “La gente se piensa que, con una cirugía, con una quimio, ya se acaba, te crece el pelo y todo ha pasado. Y qué va, empieza otra nueva etapa”.
Desde La Asociación defendemos una atención que integre lo físico, lo psicológico y lo social en un único plan, que detecte a tiempo el malestar y la soledad no deseada, y que acompañe también a la familia y a las mujeres después de la finalización de los tratamientos y en su regreso al día a día.
En 2025, en la Asociación Española Contra el Cáncer atendimos a 22.827 mujeres con cáncer de mama. De ellas, 14.349 recibieron atención psicológica y 9.426, atención social. Además, impulsamos programas de prevención y tratamiento del linfedema y de ejercicio físico oncológico.
¿Por qué es importante que cada mujer participe en las decisiones sobre su proceso?
Porque con información clara una mujer afronta la enfermedad con más confianza y autonomía. María todavía recuerda el día en que le confirmaron el diagnóstico: “Me atendió una médico a la que casi no vi, porque ella no me miró. En cinco minutos me dijo que se confirmaba el diagnóstico. Me quedé completamente bloqueada, con un montón de preguntas y sin poder planteárselas a nadie”. Para ella, “la información es inversamente proporcional al miedo y a la angustia”.
Humanizar es hacer de cada paciente la protagonista de su proceso, garantizando una información comprensible, tomando las decisiones de forma compartida y dando tiempo para preguntar. En 2025, 8.071 mujeres recibieron atención sanitaria de La Asociación, con 36.647 intervenciones para resolver dudas y decidir con más seguridad.
¿Cómo influye el entorno donde se recibe la atención?
Mucho más de lo que parece. El día de su última sesión de quimioterapia, Rosa no podía cruzar la puerta del hospital porque el olor del fármaco le provocaba arcadas. Una enfermera le puso colonia en la mascarilla y la llevó a una habitación aparte con su padre. Ese gesto cambió el momento, pero no el recuerdo del resto de sesiones. “El espacio de quimioterapia es un sitio frío. La privacidad y un poco más de individualidad tendrían que primar”, explica.
Defendemos espacios con luz natural, privacidad y ambientes tranquilos, así como circuitos ágiles que eviten esperas y traslados innecesarios. El entorno tampoco es igual para todas. En algunas zonas las pacientes tienen que desplazarse decenas de kilómetros para recibir tratamiento. Por eso, La Asociación ofrece alojamiento gratuito a las personas con cáncer y a sus familiares o acompañantes cuando necesitan desplazarse fuera de su lugar de residencia. Contamos con 49 pisos y residencias propios en 24 ciudades y, gracias a acuerdos con hoteles, apartamentos y otras entidades, facilitamos alojamiento en otras 17 ciudades, principalmente cerca de hospitales de referencia en oncología.
¿Por qué cuidar a los profesionales también es cuidar a las pacientes?
Porque un sistema que cuida de sus profesionales acompaña mejor. Yoana sabe lo que pesa la confianza en el equipo médico. En su segundo diagnóstico cambió de médica y esa confianza se tambaleó. Hoy valora un gesto sencillo: “Llegar allí y solo ‘Hola, Yoana’ ya es como: no soy un caso, no soy un tumor, soy una persona”. Y lo tiene claro: “Hay que cuidar al paciente, pero también hay que cuidar a los profesionales”.
Escuchar también es cuidar, pero para hacerlo bien hacen falta tiempo y recursos. Por eso, desde La Asociación reclamamos que el bienestar de los profesionales forme parte del modelo de humanización. Esto implica la necesidad de disponer de equipos y medios suficientes para cuidar con calidad, prevención del desgaste emocional y formación en comunicación y acompañamiento para afrontar situaciones complejas con empatía. Porque el bienestar de quienes cuidan es también el bienestar de las pacientes.
¿Cómo conseguimos una atención más humana para todas?
Estando todos. Una atención más humana se construye entre pacientes, familias, profesionales, investigadores, personas voluntarias e instituciones, para que llegue a todas las personas con cáncer por igual, vivan donde vivan. Si tú o alguien de tu entorno lo necesita, estamos al otro lado del teléfono: 900 100 036, las 24 horas, los 365 días del año.
Porque si el cáncer llega a todas partes, la asociación de todos, también.
Asociación Española Contra el Cáncer.
La asociación de todos contra el cáncer.





