Índice:
- Evitar el tabaquismo en todas sus formas
- Mantener un peso saludable
- Consumir una dieta equilibrada y limitar el consumo de alcohol
- Realiza actividad física
- Protegerse frente a la radiación solar
- Protegerse en el trabajo
- Participar en programas de cribado y detección precoz
- Vacunarse
- Lactancia materna
- Evitar la exposición a radiaciones y controla la exposición ambiental a contaminantes
El cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial. En su desarrollo, intervienen factores no modificables y otros sobre los que sí podemos actuar.
Algunos tipos de cáncer tienen un componente hereditario, como puede ocurrir, por ejemplo, con el cáncer de mama, ovario o páncreas, pero la gran mayoría de los cánceres están relacionados con la exposición a ciertos hábitos de riesgo o exposición a agentes carcinogénicos.
Mantener un estilo de vida saludable nos ayuda a tener mejor calidad de vida y a prevenir múltiples enfermedades, entre ellas el cáncer. De hecho, ya existe una relación conocida entre algunos factores de riesgo y la aparición de ciertos tipos de cáncer, como ocurre con el cáncer de pulmón y el tabaco, o la exposición solar y el cáncer de piel.
Se estima que el 30-50% de los casos de cáncer se podrían prevenir si adoptamos los hábitos adecuados. Por tanto, adoptar hábitos saludables puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer y mejorar la salud general.
¿Cómo reducir el riesgo de cáncer?
Evitar el tabaquismo en todas sus formas
El tabaco está relacionado con el 25% de las muertes por cáncer a nivel mundial. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasifica como carcinógeno del Grupo 1 (carcinógeno para los seres humanos).
Mas de 20 tipos y subtipos de cáncer están relacionados con la exposición al tabaco y no sólo afecta a quien fuma, sino también por la exposición al humo de segunda mano. Es importante recordar, que las alternativas al tabaco tradicional no son mucho más saludables, también se ha encontrado presencia de sustancias cancerígenas, por ejemplo, en los líquidos de los cigarrillos electrónicos.
Vivir en un entorno libre de humo reduce la exposición a sustancias tóxicas y aerosoles ayuda a proteger la salud.
Además, también se sabe que, si además de fumar, ingerimos el alcohol, el riesgo de cáncer se multiplica, especialmente de cánceres de cavidad oral, laringe y esófago.
Mantener un peso saludable
El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de múltiples enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer. Es uno de los principales factores de riesgo modificables y actuar sobre el exceso de peso es esencial para mantener una buena salud. El exceso de peso produce alteraciones hormonales e inmunológicas y favorece el daño al ADN.
Se ha visto que mantener un peso saludable reduce el riesgo de al menos 13 tipos de cáncer, entre ellos se encuentran el colorrectal, páncreas, riñón, ovario, endometrio o mama, entre otros.
Consumir una dieta equilibrada y limitar el consumo de alcohol
Se ha observado una relación entre el consumo de ciertos alimentos y el desarrollo de algunos tipos de cáncer. De hecho, algunos alimentos como las carnes procesadas, clasificadas dentro del grupo 1 (carcinogénicas para los humanos), el exceso de carne roja, como grupo 2 (probablemente carcinógena para los seres humanos), o la presencia de ciertas sustancias que se generan al cocinar a altas temperaturas, como la acrilamida (por ejemplo, en alimentos muy tostados), podría ser un riesgo.
Por tanto, es esencial mantener una alimentación saludable, rica en frutas, verduras y cereales integrales. Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y moderar el consumo de carnes rojas es una estrategia clave para cuidar nuestra salud.
Realiza actividad física
Realizar actividad física nos ayudará a mantener un buen estado de salud en general, y actúa como un factor de protección frente a ciertas enfermedades.”.
La actividad física regular ayuda a protegernos frente a diversos tipos de cáncer, incluidos los cánceres de colon, mama y endometrio.
Además, mantenernos físicamente activos nos ayuda también a mantener un peso saludable, lo que disminuye el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad.
Protegerse frente a la radiación solar
La exposición a la radiación ultravioleta continuada y sin protección aumenta el riesgo de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma.
Proteger nuestra piel de los daños de la radiación solar es esencial, por lo que se debe evitar la exposición solar sin protección en horario de mayor riesgo (11-17h) y siempre usar medidas de protección tanto físicas (sombrilla, sombrero, ropa de manga larga, gafas de sol) como químicas (cremas de protección solar).
Es esencial cuidar la piel desde la infancia: la piel infantil es especialmente vulnerable a la radiación suponen un alto riesgo en la aparición de cáncer cutáneo en la edad adulta.
Por último, debe evitarse las cabinas/camas de bronceado: la radiación UV artificial aumenta el riesgo de cáncer de piel y la IARC clasifica estos dispositivos como carcinogénicos para los seres humanos (Grupo 1).
Protegerse en el trabajo
Se deben conocer los riesgos a los que se está expuesto en el entorno laboral. La empresa debe informar a las personas trabajadoras, implantar medidas preventivas y reducir la exposición a factores de riesgo, además de proporcionar equipos y medidas de protección.
Sustancias con riesgo conocido de cáncer son el asbesto, amianto, formaldehído y otros compuestos generados en procesos industriales.
De la misma manera, la empresa debe cuidar la salud de profesionales expuestos a la radiación solar, y proporcionar medidas de protección para reducir el riesgo de cáncer de piel.
Participar en programas de cribado y detección precoz
Participar en los programas de cribado y detección precoz salva vidas, ya que gracias a ellos se detectan multitud de lesiones precancerosas o en estadios iniciales, lo que ayuda a mejorar la supervivencia y reducir la mortalidad.
Actualmente en España, existen cribados validados para el cáncer colorrectal, mama y cérvix o cuello uterino. Infórmate de cual aplica por tu edad, sexo y factores de riesgo.
Vacunarse
La vacunación ha demostrado ser una de las estrategias más efectivas para reducir el riesgo de infecciones por determinados virus asociados al cáncer.
La vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) reduce significativamente el riesgo de cánceres como el de cérvix o cuello uterino, vagina, ano, vulva, pene y orofaringe.
La vacuna frente al virus de la hepatitis B lo hace frente al cáncer hepático. La vacunación es una medida fácil de implementar y consigue salvar vidas y actualmente se encuentra integrada en el calendario vacunal nacional.
Lactancia materna
La lactancia materna juega un papel protector frente al cáncer de mama y ovario, por lo que, si puedes hacerlo, es una medida para proteger tu salud como mujer.
Se sabe que el efecto protector es mayor cuanto mayor sea el tiempo de lactancia.
La leche materna aporta nutrientes y factores inmunológicos al bebé y se asocia con un menor riesgo de desarrollar algunas enfermedades, como la obesidad.
Evitar la exposición a radiaciones y controla la exposición ambiental a contaminantes
Siempre que sea posible, evita la exposición a contaminantes, mantén tu casa libre de humo de tabaco y evita quemar en interiores materiales como madera o carbón. Ventila tu hogar para reducir los niveles de radón.
Del mismo modo, reduce siempre que sea posible la exposición a radiaciones ionizantes. Disminuir la exposición al riesgo disminuye el riesgo de cáncer.
Prevenir el cáncer al 100% es muy complicado, pero si reducimos la exposición a ciertos factores que influyen en su desarrollo, el riesgo de desarrollarlo es menor.
Cuidar tu salud, está en tus manos.






