Recibir un diagnóstico de cáncer de mama despierta inquietudes en quien lo recibe y su entorno. Tal vez te preguntes por los tratamientos, las pruebas, la alimentación o cómo prevenir o afrontar los posibles efectos secundarios de las terapias. Aquí tienes información sencilla y fiable para resolver dudas frecuentes: qué implica un tumor triple negativo, cuándo se realizan los análisis genéticos, alternativas para reconstruir la mama, si es adecuado usar suplementos nutricionales, cómo prevenir o detectar el linfedema e incluso si los gorros fríos ayudan contra la caída del cabello. Sin embargo, si tienes otras dudas o necesitas más información puedes contactar con nosotros llamando gratuitamente al 900 100 036, disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, o a través de nuestro consultorio online.
¿Puedo usar los gorros fríos para evitar la caída del cabello?
Los gorros fríos pueden reducir la pérdida de cabello hasta un 50 % durante la quimioterapia, con una eficacia aproximada del 43 %. Hay dos tipos: los que se congelan, que no mantienen la temperatura constante, y los conectados a una máquina, que sí regulan la temperatura durante la infusión.
Pueden tener contraindicaciones, como en caso de riesgo de metástasis craneales, y efectos secundarios, como dolor de cabeza o intolerancia al frío. Por ello, siempre deben utilizarse por indicación y bajo supervisión del oncólogo.
Mi cáncer de mama es triple negativo. ¿Es más grave que otros?
El triple negativo implica que hay menos opciones terapéuticas al no ser sensible a los tratamientos hormonales o anti-HER-2, pero no significa que no tenga tratamiento. Además, su pronóstico dependerá del estadio, de la actividad mitótica y de la respuesta a los tratamientos (cirugía, radioterapia, quimioterapia).
¿Y si no me trato el cáncer de mama?
Según los últimos datos, las tasas actuariales de supervivencia a 5 y a 10 años para las pacientes con cáncer de mama no tratado fueron del 18,4% y del 3,6%, respectivamente. Estas tasas pueden alcanzar el 82 % de supervivencia con tratamiento, en etapas sin metástasis a distancia.
He oído hablar de las pruebas genéticas para determinar la necesidad de administrar quimioterapia. En mi caso, me la han administrado sin realizar esas pruebas.
Las pruebas, como Oncotye® o Mammaprint®, se utilizan cuando existen dudas sobre los beneficios de administrar quimioterapia frente a no hacerlo. Hay casos en los que la indicación de la quimioterapia es tan clara que no es preciso recurrir a estas pruebas.
Me han hecho una reconstrucción mamaria y para el pezón me han propuesto la técnica de micropigmentación. ¿Es adecuada?
Sí, lo es. La micropigmentación se presenta como una alternativa para la reconstrucción del complejo areola pezón (CAP) más valiosa que el tatuaje por varias razones: es menos agresiva para la piel y no tiene implicaciones en el sistema linfático, lo cual es muy importante dados los procesos patológicos y de tratamiento por los que han pasado las pacientes con cáncer de mama. Además, permite los retoques necesarios para compensar los cambios que la mama puede sufrir por nuevas cirugías, por la adaptación de las prótesis o, en caso de mastectomía unilateral, por la evolución natural de la mama no intervenida con el paso del tiempo.
Llevo cinco años tomando el tratamiento hormonal y pensaba que ya había acabado. En la última consulta, mi oncólogo me dice que lo tome otros cinco años ¿Es necesario?
En algunos estudios recientes sobre la duración adecuada de la hormonoterapia del cáncer de mama se ha concluido que prolongarla puede ser beneficioso para algunas pacientes. Por ello, es necesario comentar con el oncólogo el equilibrio entre eficacia y tolerancia de prolongar el tratamiento hormonal en cada caso particular.
¿Necesito tomar complementos alimenticios?
Los complementos alimenticios son productos en forma de cápsulas, polvos o líquidos que contienen vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos u otras sustancias.
En la mayoría de los casos, no son necesarios si llevas una alimentación variada y equilibrada. Lo ideal es obtener los nutrientes de los alimentos porque en ellos no solo está “ese nutriente” aislado, sino que hay una matriz alimentaria, es decir, un conjunto de cientos de compuestos bioactivos que trabajan en sinergia y potencian su efecto beneficioso en el organismo.
Por ejemplo, no es lo mismo tomar una cápsula de vitamina C que comer una naranja. La naranja, además de vitamina C, aporta fibra, flavonoides y otros compuestos que hacen que esa vitamina sea totalmente activa, se absorba mejor y tenga más efecto protector.
Los complementos solo están indicados si hay déficits demostrados, problemas de absorción o dietas muy limitadas y siempre bajo recomendación médica.
Tomarlos por tu cuenta no suele aportar beneficios y, en algunos casos, puede ser perjudicial o interferir en el tratamiento.
¿Puedo comer soja si he tenido cáncer de mama?
La soja es una legumbre que se puede consumir de distintas formas: como legumbre; como tofu, como bebida de soja, como edamame, como miso o como tempeh. Contiene fitoestrógenos, que son sustancias vegetales con una estructura similar a los estrógenos humanos, pero con un efecto mucho más débil.
Aunque ha habido controversia, la soja en su forma natural es segura incluso en mujeres con cáncer de mama y puede formar parte de una dieta saludable. Lo que no se recomienda es el uso de complementos de isoflavonas en cápsulas, salvo indicación médica.
¿Los alimentos de origen animal contienen hormonas que favorecen el cáncer de mama?
Existe la creencia de que la carne, la leche o el pollo contienen hormonas añadidas que podrían estimular el crecimiento de tumores dependientes de estrógenos.
En la Unión Europea, incluida España, está prohibido el uso de hormonas en la cría de animales para consumo humano. Por tanto, la carne, la leche y los huevos que se venden en el mercado no contienen hormonas añadidas.
En estos alimentos puede haber, de forma natural, pequeñas cantidades de hormonas, que no afectan al organismo. De hecho, no hay evidencia científica de que su consumo aumente el riesgo de cáncer de mama o lo empeore.
¿Existen dietas especiales que curen o eviten volver a tener cáncer de mama?
Hasta la fecha, ninguna dieta por sí sola puede curar el cáncer ni evitar las recaídas. Dietas como la cetogénica, la alcalina o el ayuno prolongado pueden parecer atractivas porque ofrecen explicaciones sencillas, pero no han demostrado beneficios reales en estudios científicos. Por el contrario, sí pueden tener riesgos, como pérdida de peso y de masa muscular, desnutrición o interferencia en los tratamientos.
Lo que sí sabemos con certeza es que seguir una alimentación variada y equilibrada, como la dieta mediterránea (rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, proteínas y grasas saludables), junto con la actividad física diaria, ayuda a tolerar mejor los tratamientos y a cuidar la salud a largo plazo.
Tengo la sensación de pesadez y de presión en el brazo del mismo lado operado, pero no me duele. ¿Es linfedema?
El linfedema, como tal, no duele. Si no se observa hinchazón, podría ser un linfedema en una etapa inicial. Si ya existen síntomas de pesadez, es importante vigilar el volumen del brazo y si aumenta, tratarlo cuanto antes para que no avance. El ejercicio adaptado y el tratamiento con drenaje linfático manual y con vendaje de compresión preventivo aplicados en fisioterapia ayudan mucho.
Noto el brazo diferente después de la operación, hay un “tendón” en la axila que me tira; ¿eso es normal?
Es posible que se trate de algo llamado cordón axilar y es bastante frecuente. Puede limitar el movimiento del brazo, pero con ejercicios de movilidad específicos y algunas técnicas de fisioterapia se resuelve en la mayoría de los casos. Lo importante es no romperlo y efectuar movimientos suaves y progresivos antes de realizar una actividad física o cotidiana que implique el uso de ese brazo.
¿Es cierto que no debo cargar con peso con el brazo de la mama operada?
No, y es importante saber por qué. Durante años se ha repetido la idea de que, tras una cirugía de mama, el brazo operado no debe levantar más de un kilo. Esta afirmación no tiene base científica: no existe un límite universal de peso que, por sí solo, provoque linfedema o complicaciones.
Lo que realmente importa es adaptar el peso al estado y a la capacidad de cada persona. El peso que resulta adecuado para ti dependerá de tu fuerza, del tipo de ejercicio que hagas, del número de repeticiones y de cómo reaccione tu cuerpo.
Eso sí, tampoco significa que se pueda levantar cualquier cosa sin control. En los estudios, el peso siempre se ajusta tras una valoración individual y se progresa poco a poco, con seguimiento profesional. De esta forma, levantar peso no solo es seguro, sino que puede ser beneficioso para la recuperación.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo un Port-a-cath o catéter central de inserción periférica (PICC)?
Sí, el ejercicio es posible y sigue siendo recomendable en ese caso. La clave está en adaptar la actividad para que sea segura: evitar golpes directos sobre la zona donde está colocado el catéter y no hacer movimientos bruscos o demasiado amplios con el brazo en el que está ubicada la vía. Con precaución se puede realizar todo tipo de actividades que no impliquen movimientos amplios en el brazo o riesgo de impacto en el mismo. Sin embargo, en algunos casos es preciso consultar pautas sobre las posturas, gestos y materiales que son recomendables utilizar. En caso de actividades físicas y deportivas que impliquen agua, es preciso consultar al médico y obtener su visto bueno para la realización en base a este y otros factores del tratamiento y la enfermedad.






