Índice:
- Una atención integral y humanizada
- Detección temprana de necesidades
- Seguimiento de las personas supervivientes
- Coordinación y trabajo en red
Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, no solo empieza un tratamiento. Comienza un proceso que puede afectar al cuerpo, las emociones, la familia, el trabajo y la manera de vivir el día a día. En definitiva, el cáncer impacta sobre todas las dimensiones de la vida de la persona afectada y de su entorno.
Para afrontar este impacto, ofrecer una atención integral a las personas con cáncer y a su entorno es esencial. La atención integral no debe entenderse como un complemento al tratamiento médico, sino como una parte esencial de la atención en cáncer, que incorpora las necesidades físicas, psicológicas y sociales de la persona desde el diagnóstico y durante todo el proceso.
Una atención integral y humanizada
Desde la Asociación Española Contra el Cáncer defendemos un modelo que integre el abordaje físico, psicológico y social a lo largo de todo el proceso. Un modelo integral, que atienda el impacto psicológico, acompañe a la familia, aborde las secuelas físicas o dé respuesta a las consecuencias sociales y económicas derivadas de la enfermedad, también forma parte de una atención más humana a las personas con cáncer y su entorno.
Para que la atención sea verdaderamente integral es necesario contar con equipos multidisciplinares de profesionales que trabajen de manera coordinada e integrada a lo largo de todo el proceso asistencial. Medicina, enfermería, psicología, trabajo social, fisioterapia, rehabilitación, nutrición, logopedia y voluntariado especializado deben poner a la persona afectada en el centro de todo el proceso de atención.
En este contexto tan complejo, también es importante que exista una figura de referencia, que acompañe y oriente a lo largo de todo el proceso, algo que ayuda a dar continuidad a la atención.
Detección temprana de necesidades
A lo largo de todo el proceso oncológico también es importante identificar a tiempo situaciones como el distrés emocional, la ansiedad, la soledad no deseada, la fatiga emocional o la sobrecarga de las personas cuidadoras. Detectar antes evita que la persona sufra en silencio o tenga que pedir ayuda cuando ya está en peores condiciones, que dificulta el abordaje de la situación.
Por ello, una atención integral debe incorporar protocolos homogéneos y basados en evidencia que permitan identificar tanto estas necesidades de forma temprana como la derivación a servicios especializados cuando sea necesario. Esta derivación debe contar con un seguimiento continuado que garantice que la atención especializada sea efectiva.
En este sentido, también es necesario garantizar un acceso temprano y equitativo a los cuidados paliativos, que no deben entenderse solo como una atención durante el final de la vida, sino como un acompañamiento integral desde el momento en el que sea necesario, orientado a aliviar el sufrimiento, preservar la dignidad y apoyar también al entorno de la persona afectada.
Seguimiento de las personas supervivientes
La atención integral también exige continuidad. Porque las necesidades no son las mismas en el diagnóstico que durante el tratamiento. No son las mismas ante una recaída, en cuidados paliativos, en el final de vida o después de superar la enfermedad.
Superar un cáncer no significa volver al punto de partida. Del proceso sale otra persona distinta a la que comenzó. Tras superar la enfermedad, muchas personas necesitan orientación para reincorporarse a su rutina diaria, adaptarse a una nueva etapa, recuperar su autonomía, gestionar el miedo a la recaída, regresar al trabajo o reconstruir su vida después del tratamiento.
Por ello, es fundamental que, junto al alta y a la información clínica, las personas supervivientes reciban información y orientación sobre recursos comunitarios, programas de ejercicio físico y nutrición, apoyo psicológico , consejo jurídico y acompañamiento social.
Coordinación y trabajo en red
Para que este modelo de atención integral sea posible es necesario el trabajo en red porque ninguna institución tiene la capacidad de responder por sí sola a todas las necesidades que pueden aparecer tanto en las personas con cáncer como en su entorno a lo largo de todo el proceso oncológico. El trabajo en red entre el sistema sanitario y el comunitario permite un mejor acompañamiento, así como ofrecer una atención verdaderamente humanizada.
Las entidades sociales aportan cercanía, escucha y presencia en la vida cotidiana de las personas. Gracias a ello, complementan la atención sanitaria con apoyo físico, social y psicológico, así como con programas de voluntariado que ayudan a las personas durante el proceso.
Esta colaboración con el ámbito comunitario no sustituye las responsabilidades del sistema público, sino que las complementa. Porque cuidar de forma integral también es conectar a las personas con los recursos comunitarios que necesitan. Porque si el cáncer afecta a todas las dimensiones de la vida, la respuesta también debe ser integral y coordinada.
La Asociación Española Contra el Cáncer ofrece una atención integral gratuita a pacientes y familiares a través de sus servicios especializados en atención social, psicológica, orientación médico-sanitario, nutrición, logopedia o ejercicio físico y fisioterapia , llámanos gratis al 900 100 036, estamos disponibles 24 horas al día, 365 días al año, o entra en nuestra web para recibir orientación sobre los recursos y servicios gratuitos disponibles.





