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Mitos sobre los cigarrillos electrónicosEn los últimos años, los cigarrillos electrónicos han ido ganando cada vez más popularidad, principalmente entre la población más joven. Sus diseños modernos y atractivos, y la amplia variedad de olores y sabores, han conseguido disfrazar una nueva forma de consumir tabaco y nicotina como una alternativa diferente y aparentemente menos perjudicial. Pero la evidencia ha demostrado que, estos nuevos productos, no solo no son más saludables, sino que entrañan graves riesgos para la salud de quienes los consumen y de quienes están expuestos a los aerosoles que generan.
El váper o cigarrillo electrónico no es más, que otra forma de fumar. Ya se sabe que, con cada calada, no inhalas sólo vapor de agua, sino que estás incorporando a tu cuerpo multitud de sustancias perjudiciales y carcinógenas. Muchas de ellas presentes tambien en el cigarrillo tradicional.
Mitos sobre los cigarrillos electrónicos
La industria tabacalera, ha intentado vender estos productos como alternativas para reducir el consumo de tabaco, facilitar el abandono o fumar con menos riesgo, pero la evidencia tiene contraargumentos sólidos para demostrar que esto no es cierto.
Aquí te ayudamos a desmentir estas tres afirmaciones:
- Reducción del consumo:
Esta afirmación es falsa, uno de los peligros que entraña el consumo de cigarrillos electrónicos es que cambia el patrón de consumo. Estos dispositivos se consumen de manera continua e irregular durante todo el día, creando la falsa seguridad de estar fumando menos. Este patrón intermitente de consumo durante todo el día hace que sea difícil contabilizar el número de caladas y por tanto el consumo diario.
Esto es especialmente peligroso, ya que no se tiene la percepción de que se está fumando tanto, pero al final del día, se ha podido consumir la nicotina de decenas de cigarrillos tradicionales sin darte cuenta.
- Facilitan el abandono:
La realidad es que, estos productos no ayudan a abandonar la dependencia, sino que contribuyen a mantenerla. En muchas ocasiones, se produce un consumo dual, es decir, que la persona utiliza simultáneamente cigarrillos convencionales y cigarrillos electrónicos. Esto hace que no se abandone realmente el tabaquismo, sino que se añada una nueva forma de consumo. En otros casos, el fumador sustituye el tabaco tradicional por el cigarrillo electrónico, convencido de que está eliminando los riesgos para su salud, cuando en realidad continúa expuesto a sustancias potencialmente nocivas y manteniendo su dependencia.
En la actualidad, no existe evidencia de que los cigarrillos electrónicos sean una herramienta eficaz para dejar de fumar. Por el contrario, sí disponemos de tratamientos que han demostrado científicamente su eficacia y seguridad, como los programas de deshabituación tabáquica, los tratamientos sustitutivos con nicotina y determinados fármacos autorizados para dejar de fumar, algunos de los cuales están financiados por el Sistema Nacional de Salud.
- Entrañan menos riesgo:
La evidencia también ha demostrado, que en el líquido de estos productos hay sustancias tóxicas y carcinógenas, como ocurre con el tabaco. Compuestos como nitrosaminas procedentes del tabaco, metales pesados, formaldehído o acetaldehído, están presentes en el líquido del cigarrillo electrónico o se generan con su calentamiento haciendo especialmente peligroso su consumo.
Además, muchos de estos productos contienen nicotina, sustancia altamente adictiva causante de la dependencia al tabaco. Esta afecta negativamente a la frecuencia cardiaca, la presión arterial y puede generar efectos no deseables en la población más joven, haciéndolos especialmente vulnerables ya que puede alterar su desarrollo cerebral.
Varios estudios han demostrado que el consumo de estos productos constituye la puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional. Los menores que consumen cigarrillos electrónicos tienen hasta el triple de probabilidades de consumir tabaco tradicional, que quienes no los han probado.
Por tanto, la industria ha cambiado el formato y apariencia de sus productos, pero no ha conseguido acabar con el problema. Lo que sí ha conseguido es diversificar su oferta, atraer a nuevos consumidores mediante potentes estrategias de publicidad y marketing que promocionan productos altamente tóxicos, dañinos y adictivos.
La mejor decisión para proteger tu salud siempre será no fumar ni consumir ningún producto de tabaco y nicotina, por mucho que parezcan menos dañinos.





