El cáncer de mama es el segundo tumor con mayor incidencia y el más frecuente entre las mujeres en España. Cada año miles de ellas reciben este diagnóstico. Aun así, la supervivencia ha mejorado de forma notable en las últimas décadas. Prevención, diagnóstico precoz e investigación han sido fundamentales para mejorar su pronóstico.

Entre las estrategias de detección precoz, los programas poblacionales de cribado tienen un papel especialmente relevante. En mujeres entre 50 y 69 años se ha demostrado que participar en ellos puede reducir hasta un 40% el riesgo de mortalidad por cáncer de mama.

Desde La Asociación trabajamos para que todas las mujeres tengan la información y los recursos necesarios para conocerlos y poder participar en estos programas de cribado.

¿Qué es el cribado del cáncer de mama?

Detectar el cáncer de mama antes de que aparezcan síntomas es, precisamente, el objetivo del cribado. En él se realizan pruebas dirigidas a la población diana para encontrar la enfermedad en su fase inicial. En este caso, el programa de detección precoz del cáncer de mama se hace a través de la mamografía.

La mamografía es una técnica sencilla y segura que puede detectar lesiones antes de que sean palpables o produzcan síntomas. La detección en fases iniciales puede favorecer tratamientos menos agresivos, reducir algunas secuelas y mejorar el pronóstico.

¿En qué rango de edad se recomienda?

Desde su implantación, el programa de cribado poblacional de cáncer de mama del Sistema Nacional de Salud (SNS) se dirige a mujeres de 50 a 69 años, a quienes se les ofrece una mamografía cada dos años. En este grupo, la evidencia del beneficio es muy sólida y en todos los territorios debería estar garantizado el derecho a participar.

Este año, además, el Ministerio de Sanidad ha aprobado ampliarlo a mujeres de entre 45 y 74 años. Para los nuevos grupos de edad incluidos en la ampliación, la evidencia sobre el beneficio es moderada. Por ello, los expertos europeos recomiendan el cribado de forma condicionada, siempre que la capacidad del sistema lo permita. En España, la implantación será progresiva. Las comunidades autónomas tendrán un margen de seis años para organizar sus recursos.

Desde La Asociación apoyamos esta ampliación, ya que puede aportar conocimiento y datos sobre su eficacia, beneficios y riesgos en estas edades. Para hacerlo posible, es fundamental contar con financiación y medios suficientes para las pruebas de cribado, el diagnóstico, el seguimiento y la atención posterior, garantizando un acceso equitativo en todo el territorio.

¿Por qué es importante participar?

Acudir al cribado es importante porque, en las mujeres de entre 50 y 69 años, se ha demostrado que puede reducir hasta un 40 % el riesgo de morir por cáncer de mama. Además, para que el programa alcance una eficacia adecuada, lo deseable es que al menos el 75 % de la población a la que se dirige responda a la invitación. Y ahí está el reto porque todavía hay desigualdades en el acceso y laparticipación de la población diana, con diferencias territoriales importantes. Reducirlas es esencial para garantizar que todas las mujeres tengan las mismas oportunidades de acceder y beneficiarse del cribado, vivan donde vivan.

Aunque el cribado del cáncer de mama registra una participación superior a la de otros cribados poblacionales, hay que añadir los retos derivados de la ampliación progresiva de la población diana, que requerirá reforzar la capacidad diagnóstica, organizativa y de seguimiento del programa.

Sin embargo, garantizar el acceso al cribado no es suficiente. La decisión de acudir al cribado debe basarse en información clara y rigurosa sobre sus beneficios y posibles riesgos. Desde La Asociación trabajamos para que esta información llegue a todas las mujeres y favorezca una decisión informada. Además, pedimos que los programas cumplan los criterios establecidos, que se controle su calidad y se evalúe su funcionamiento, y que se desarrolle un sistema de información que proporcione datos homogéneos y fiables para poder evaluarlos.

También, desde La Asociación consideramos necesario seguir impulsando la investigación para mejorar los programas y conocer mejor sus beneficios y posibles riesgos en los diferentes grupos de edad.

La prevención y la detección precoz son fundamentales para reducir el impacto del cáncer de mama. Que todas las mujeres puedan acceder al cribado, sin importar dónde vivan, es una forma de cuidar y de seguir avanzando.

Por eso, desde La Asociación seguiremos trabajando para que ese acceso llegue a todas, con programas de calidad y con la información clara que cada mujer necesita para participar.