En los últimos años, han ido apareciendo nuevas formas de consumir tabaco y nicotina, productos atractivos y novedosos, que, a través de dispositivos que contienen tabaco calentado o líquido con una amplia variedad de aromas y sabores, han ido ganando especial popularidad, principalmente entre los más jóvenes.

Aparecieron en el mercado como alternativas más saludables que el cigarrillo tradicional, soluciones para dejar de fumar o reducir el consumo. Esta información no veraz, confunde y en ocasiones, puede hacer creer que se está consumiendo algo inocuo, sin informar del impacto real que esto puede tener sobre la salud.

Desmitificar estas creencias erróneas, es esencial para ayudar a tomar decisiones de manera informada. ¿Qué tienen de cierto estas afirmaciones? ¿Cuál es el impacto real en la salud? Estos son algunos de los mitos más habituales:

“Los vapers son más saludables porque emiten vapor de agua que no es dañino para la salud”:

Los vapers no emiten vapor, sino que generan un aerosol donde se encuentran múltiples sustancias, no sólo el agua. Es una nueva forma de fumar, que no está exenta de riesgos.

El término “vaper” ha sido creado por la industria para minimizar la peligrosidad del acto y sustituir el término cigarrillo electrónico, de tal manera, que se aleje de los aspectos negativos vinculados al acto de fumar y al cigarro tradicional. Sin embargo, esta nueva forma de consumir nicotina no está exenta de riesgos para la salud.

El líquido del vaper, contiene sustancias químicas dañinas, algunas como el propilenglicol o la glicerina vegetal, son sustancias usadas en la industria química, farmacéutica o cosmética, sin embargo, su uso inhalatorio no ha demostrado ser inocuo para la salud. De hecho, ya se han registrado casos de enfermedad relacionadas a inhalación de sustancias presentes en el líquido de los cigarrillos electrónicos, una de ellas es la enfermedad de EVALI (por sus siglas en inglés E-cigarette or Vaping Use-Associated Lung Injury), originada directamente por la inhalación del líquido del vaper, es una enfermedad pulmonar severa potencialmente mortal.

“Los vapers ayudan a dejar de fumar”:

No se ha demostrado que ninguno de esos dispositivos ayude a dejar de fumar. De hecho, en muchos casos, los fumadores de tabaco tradicional abandonan una adicción para entrar en otra con estos productos, o incluso, muchos acaban siendo consumidores duales, es decir, que consumen ambos productos, vaper y tabaco convencional.

En los jóvenes el consumo de estos dispositivos puede ser una puerta de entrada al consumo de tabaco. Además, se sabe que una persona que usa vaper tiene un riesgo de convertirse en fumador de tabaco, hasta tres veces superior a los que no usan estos dispositivos.

La conducta de fumar este tipo de productos es diferente a la de fumar tabaco tradicional, siendo una conducta más continua en el tiempo, con caladas más espaciadas pero mantenidas a lo largo del día, de media unas 173 caladas.

Existen opciones para dejar de fumar o de usar vaper, que sí han demostrado ser eficaces: como el tratamiento farmacológico, la terapia psicológica o el tratamiento que combina ambas terapias, las cuales siempre deben ser llevadas de la mano de un profesional.

Si necesitas ayuda para dejar de fumar, podemos ayudarte, contacta con nosotros.

“Son más respetuosos con el medio ambiente que el tabaco tradicional”

Estos nuevos productos generan un importante impacto en el medio ambiente, son dispositivos que funcionan con una pila o batería que contiene metal como plomo o litio, altamente contaminantes. Además, la mayor parte de ellos se comercializan junto con un envase plástico.

Los líquidos que se usan para rellenarlos también vienen en envases de plástico, lo que genera todavía más residuos.

Muchos cigarrillos electrónicos o vapers se comercializan como dispositivos de un solo uso, por lo que su consumo genera una gran cantidad de residuos que, además, en muchas ocasiones son difíciles de separar, ya que son dispositivos que no permiten dividirse para su reciclado.

“Yo fumo la opción sin nicotina, que no tiene ningún tóxico”:

Aunque los cigarrillos electrónicos no contengan nicotina, no dejan de ser dañinos. De hecho, encontramos multitud de sustancias químicas en el líquido y aerosol generado tras el calentamiento del líquido que son tóxicas como acroleínas, cetonas o metales pesados, que pueden originar importantes daños sobre la salud.

Unos de los problemas a los que nos enfrentamos, es que, el efecto generado sobre la salud, estos productos son relativamente recientes, por lo que, aunque ya conocemos el efecto tóxico y perjudicial de muchas de estas sustancias, no será hasta dentro de unos años, que podamos observar los daños que se generan a largo plazo, como suele ocurrir en el caso del cáncer.

“Los vapers no causan cáncer”:

Se han encontrado sustancias cancerígenas ya conocidas en los líquidos y vapor de los cigarrillos electrónicos, y ya es conocido que, no solo pueden dañar la salud de las personas que lo consumen, sino a las que están expuestas al aerosol en su entorno.

El consumo de estos productos es relativamente nuevo, por lo que también no será hasta dentro de unos años, que podamos tener datos concretos al respecto (¡el desarrollo de un tumor puede llevar aproximadamente entre 15 y 20 años!). Sin embargo, la presencia de sustancias cancerígenas en estos productos nos puede dar una idea del potencial riesgo de cáncer que representan.

“Son menos perjudiciales para el fumador pasivo y el entorno”:

El humo o aerosol de segunda mano, es el generado en la exhalación de personas que fuman tanto tabaco como nuevos dispositivos.

El humo del tabaco tiene más de 7000 sustancias químicas dañinas y de ellas 70, pueden producir cáncer, y en el caso de los vaper, ya se han encontrado hasta 22 sustancias tóxicas en el aerosol o vapor generado por estos.

Además de la exposición al humo de segunda mano, fumar o vapear en interiores, provoca la aparición del llamado humo de tercera mano, se define así a la mezcla de gases y partículas, que, tras haber fumado, se deposita en objetos y superficies del entorno, como muebles, cortinas, alfombras, juguetes o comida, incluso en la piel y cabello y ropa de las personas expuestas.

Los daños sobre la salud de los fumadores pasivos de tabaco son ya conocidos, pero estos nuevos dispositivos también generan sustancias tóxicas en los aerosoles que pueden producir efectos dañinos sobre la salud e incluso cáncer.