Uno de los momentos de mayor incertidumbre y ansiedad es cuando aparece una sospecha de cáncer. Puede que no estemos familiarizados con las pruebas, terminología y situaciones que nos vamos a encontrar, y es normal que nos sintamos algo desorientados. La Asociación Española Contra el Cáncer ha realizado un nuevo taller online con el objetivo de resolver algunas dudas comunes en estos casos, impartido por el Dr. Elías López y el Dr. Santiago Méndez, médicos de Infocáncer.

La primera idea que aclaran los expertos es que no es lo mismo un diagnóstico de sospecha (en el que se realizan pruebas para analizar más información) que un diagnóstico de certeza (cuando ya una biopsia nos permite afirmar que existe un tumor). Te lo explicamos.

Diagnóstico de sospecha

Una vez que se detecta alguna señal de alerta se procede a realizar una serie de pruebas para poder confirmar o descartar un posible tumor. La sospecha de un posible diagnóstico de cáncer debe tener en cuenta la historia detallada del paciente, su historia personal y familiar, posibles síntomas, y también la exploración física.

Pruebas de imagen

Radiografía simple

Se trata de la aplicación de rayos X, que atraviesan la materia, pero de diferente manera según la parte de nuestro cuerpo. Permite obtener imágenes bidimensionales, por lo que vemos la superposición de todos los planos.  Es por ello que esta prueba no es muy utilizada, al no ser muy sensible y específica; aunque, en ocasiones, puede tener un papel de aproximación. 

Ecografía

Es un aprueba inocua, ya que está basada en ultrasonidos. Estos pasan a través de la piel a mayor o menor profundidad, generando un eco que se traduce en una imagen. Dicha imagen tiene una alta definición anatómica, pero permite distinguir entre masas líquidas y masas sólidas. Es por ello que se trata de una prueba importante para sospechar o descartar posibles tumores. No solo existe ecografía a través de la piel, sino también a través de las entradas naturales de nuestro cuerpo para acercarnos más a la zona a analizar, como es el caso de la ecografía transvaginal o transrectal.

TAC

Son las siglas de tomografía axial computarizada. Es una prueba muy utilizada que permite obtener imágenes de alta calidad. Se trata de un aro con múltiples emisores de rayos X. Este permite obtener algo así como múltiples radiografías que, gracias a un software, se traducen en imágenes de cortes muy finos de todo el organismo. Nos permite obtener información sobre el tejido, contenido graso, vascularización, si existen calcificaciones, etcétera.  También podemos administrar contrastes. Pese a lo que se suele pensar, no supone un gran riesgo radiológico, que solo se daría si se utilizara muy frecuentemente.

Resonancia magnética nuclear

Este sistema no utiliza radiación electromagnética, sino una radiación aplicada a ciertas moléculas de nuestra organismo, que permite crear campos electromagnéticos que se traducen en unas imágenes. Inicialmente se utilizaba para el sistema nervioso central. Ahora es empleado para todo el organismo.  Solo tiene ciertas limitaciones para personas con un implante, desfibriladores, marcapasos, implantes cocleares, etc.

Diagnóstico del cáncer: pruebas de imagen

Entre la imagen y la Medicina nuclear

PET-TAC

Es una de las técnicas más novedosas, pero ya tiene una implantación mayoritaria en la patología tumoral. Es parecida al TAC, pero con alguna peculiaridad. En este caso lo que mide es la actividad metabólica de la célula tumoral. Su objetivo principal es ayudar a discernir entre lesiones benignas y malignas. Asimismo, ayuda a saber si el tumor es operable o no, ya que permite obtener información de la extensión de la propia enfermedad. Para ello, se le introduce un contraste al paciente. Este permite conocer la actividad metabólica, a través de la unidad de medición internacional SUV.

Gammagrafía ósea

Este tipo de medicina nuclear permite  hacer un mapeo de todas las estructuras óseas de nuestro cuerpo,  para ver si hay depósitos patológicos tumorales. Es decir, metástasis óseas en determinadas localizaciones. Gracias a un isótopo radiactivo, la cámara capta esos posibles focos de enfermedad.

Otras pruebas diagnósticas

El diagnóstico de sospecha no solo involucra pruebas de imagen, también existen otras pruebas, como pueden ser análisis para detectar marcadores tumorales.

Marcadores tumorales

Son unas sustancias que eliminan las células cancerosas, y cuya presencia en sangre hace sospechar de enfermedad tumoral. Los marcadores tumorales son solo orientativos porque son muy sensibles y poco específicos. Pueden estar elevados sin patología, por otras circunstancias. Es por ello que no suponen un diagnóstico de certeza, sino de sospecha. Pueden ser más útiles para aportar información en la evolución de la enfermedad. Un ejemplo es la PSA en próstata.  

Diagnóstico de certeza

Para llegar a un diagnóstico de certeza tenemos que tener confirmación anatomopatológica a través del estudio de las células o del tejido tumoral. Para ello tenemos que acceder al tumor. En este caso existen diferentes técnicas que permiten dar acceso al tejido que queremos biopsiar, pero también poder ver ese tejido, e incluso con una serie de instrumentos llegar a aspirar, hacer lavados, pinzas de biopsia o incluso extirpar ciertos tipos de pólipos, tumores vesicales, etc.  El más conocido es la endoscopia, pero hay que distinguir más formas de llegar a estas células.  

Endoscopia

Según la zona que queramos estudiar, la endoscopia tiene nombres diferentes. Por ejemplo, la colonoscopia en la que se accede al ano y el recto. La cistoscopia, para ver el interior de la vejiga y la uretra. O la broncoscopia, que permite, a través de la tráquea, llegar a las células por aspirado o lavado bronquial. También es muy  frecuente  la fibroscopia, a través de la nariz. Por último, acceder a través de la cavidad abdominal será por una laparoscopia; y por el tórax, una toracoscopia. En el caso de querer llegar a la cavidad endometrial dentro del útero hablamos de una histeroscopia.

PAAF y BAG

A través de la piel o de las citadas técnicas endoscópicas, podremos realizar biopsias. En este caso distinguimos dos tipos. Por un lado, la Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF), que permite la aspiración para obtener células del tumor. Por otra parte, la Biopsia por Aspiración Aguja Gruesa (BAG), que supone una punción con una aguja un poco más gruesa para obtener un cilindro del tejido.

Citología

Permite obtener células a través de líquidos de cavidades corporales, o de bien de líquidos de quistes, o de aspiración, etcétera. La más conocida es la citología que hacen los ginecólogos para ver alteraciones en el cérvix, pero también se puede hacer en orina, por un cepillado bronquial, etc.

Biopsia líquida

En ocasiones no podemos acceder al tumor primario y, por eso, esta técnica permite estudiar las células circulantes en sangre periférica. Esta muestra permite ver si hay células tumorales, pero, además, permite analizar las características de las mismas. Puede servir para realizar un pronóstico o realizar un tratamiento más personalizado.

En el análisis de estas muestras entran en juego otras técnicas complejas, no solo su análisis al microscopio. Es posible teñir las células, analizar su núcleo y, en definitiva, caracterizarlas lo más concretamente posible no solo para obtener un pronóstico, sino también para ofrecer el tratamiento más personalizado. En esta área entran en juego los estudios de marcadores genéticos, mutaciones, etc.

Otros términos que encontramos en los informes

Por último, una vez realizadas todas las pruebas, en ocasiones tenemos acceso al informe, con multitud de términos que no siempre logramos entender. Estos son algunos de los más comunes:

Displasia

Es la alteración previa a cualquier tipo de tumor. Puede ser de leve a grave según el grado histológico de la célula. La displasia es curable, porque hemos llegado a tiempo.

Carcinoma in situ

Significa que el tumor está en la zona donde se ha originado, no ha ido más allá. Buen pronóstico.

Carcinoma infiltrante

El tumor ha infiltrado y ha ido más allá, existiendo más probabilidad de metástasis. 

Grado histológico

Marca las diferencias que hay entre la célula tumoral y la célula sana. Tiene implicaciones principalmente pronósticas. Cuanto más diferenciada, mejor pronóstico y viceversa.

Estadiaje del tumor

Una vez tenemos un diagnóstico de certeza, para conocer el alcance del tumor debemos conocer su estadiaje. Especialmente, para plantear las mejores opciones de tratamiento. Hay que recordar que los estadios del tumor van del 1 al 4, siendo el 1 la fase más inicial. Conocer el grado dependerá del TNM.

T: Tamaño/Extensión

N: Ganglios afectados

M: Metástasis

Para ello debemos hacer un estudio de extensión, que suele realizarse a través del ganglio centinela. 

Ganglio centinela

Las pruebas radiológicas también sirven para ver la extensión, si hay ganglios afectados, metástasis a distancia, etcétera. Sin embargo, para concretar es frecuente hablar del ganglio centinela. No solo se realiza en cáncer de mama, también en otro tipo de tumores.  Por hacer un símil, si sabemos que el tren de Madrid-Barcelona pasa por Zaragoza, sabremos que si no ha llegado a Zaragoza, no puede estar ya en Barcelona. De esta forma, si la primera estación ganglionar no está afectada, difícilmente va a haber extensión a ganglios que estén más allá.  Para esta prueba se utiliza un isótopo radiactivo porque no se trata en sí de un ganglio concreto, hay que buscarlo.

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