Índice:
Cuando se recibe un diagnóstico de cáncer, es normal que surjan preguntas y dudas. A las pruebas, las consultas y las decisiones médicas se suman otras cuestiones que no siempre son fáciles de abordar. Una de las dudas que pueden surgir a lo largo del proceso oncológico es: ¿qué derechos tengo como paciente y qué responsabilidades forman parte de la atención sanitaria?
Conocer estos derechos y deberes ayudan a entender mejor tu proceso, participar en las decisiones que te afectan y afrontar este momento con más información y seguridad.
¿Qué derechos tienes como paciente?
En España, los derechos de los y las pacientes están recogidos en distintas normas. No es necesario conocerlas en detalle, pero sí es importante saber que protegen tu derecho a recibir información, a participar en las decisiones sobre tu salud, a preservar tu intimidad y a acceder a una atención sanitaria de calidad.
Los derechos de los pacientes son:
1. Derecho a la información asistencial
Tienes derecho a recibir información clara y comprensible sobre tu proceso. Esto incluye conocer tu diagnóstico, las pruebas que te van a realizar, las opciones de tratamiento, sus posibles beneficios y efectos secundarios, así como cualquier cambio relevante en tu situación clínica.
Si en una consulta se utilizan palabras que no entiendes, puedes pedir que te las expliquen con más claridad, solicitar que esté presente una persona de confianza o pedir que cierta información se te facilite por escrito, si eso te ayuda a comprenderla mejor. O si por el caso contrario, no quieres recibir información negativa de tu proceso, estás en tu derecho de pedir que no te informen de ello.
Este derecho es fundamental, ya que te permite comprender lo que está ocurriendo y participar de forma informada en las decisiones relativas a tu salud. Está reconocido, entre otras normas, en la Ley 41/2002.
2. Derecho a la autonomía
Además de recibir información, tienes derecho a decidir sobre tu salud. Esto significa que puedes participar activamente en las decisiones relativas a pruebas, tratamientos e intervenciones; pero también a expresar tus dudas, preferencias y necesidades, y dar tu consentimiento informado una vez que hayas comprendido bien la información. Este derecho también está recogido en la Ley 41/2002.
Antes de someterte a una intervención o tratamiento, es importante que si tienes dudas no firmes el consentimiento. Por ejemplo, puedes preguntar qué se espera del tratamiento, qué efectos puede tener o qué alternativas existen. La autonomía de los pacientes no consiste en decidir a ciegas, sino en poder hacerlo con información suficiente y con el apoyo de los profesionales.
3. Derecho a la intimidad y a la confidencialidad
Tu información médica es privada. El derecho a la intimidad y a la confidencialidad protege tus datos personales y tu información clínica, que solo podrán ser conocidos por las personas que intervengan de forma autorizada en tu atención sanitaria o por aquellas a las que tú autorices expresamente. Este derecho está contemplado en la Ley 41/2002 y en la Ley General de Sanidad.
En la práctica, esto significa que puedes solicitar, por ejemplo, que determinada información no se traslade a tus familiares o que solo acceda a tu historia clínica el personal sanitario implicado en tu proceso asistencial.
4. Derecho a acceder a tu historia clínica e informes
El acceso o confidencialidad de tu historia clínica te pertenece. Tienes derecho a acceder a tu historia clínica y a solicitar informes, resultados de pruebas o copias de la documentación relacionada con tu proceso. En muchos casos, podrás hacerlo a través del propio centro sanitario o de las plataformas digitales habilitadas por algunas comunidades autónomas.
También tienes derecho a consultar quién ha accedido a tu historia clínica. Tener acceso a esta documentación puede ayudarte a seguir mejor tu proceso asistencial. Este derecho está reconocido en la Ley 41/2002.
5. Derecho a una atención equitativa y de calidad en el Sistema Nacional de Salud
Como paciente tienes derecho a recibir una atención sanitaria de calidad, sin discriminación y en condiciones de equidad. Esto implica que el sistema sanitario debe ofrecerte una respuesta adecuada a tus necesidades, con acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento profesional, con independencia de tu edad, origen, situación económica o lugar de residencia. Este derecho se recoge, entre otras normas, en la Ley 16/2003 de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y en la Ley General de Sanidad.
En un proceso oncológico, este principio es especialmente relevante porque la calidad de la atención no debería depender de tu lugar de residencia ni de tus circunstancias personales. La continuidad asistencial y la igualdad de acceso son fundamentales para garantizar una atención equitativa y centrada en la persona.
6. Derecho a dejar instrucciones previas
Otro de los derechos que tienes como paciente es que puedes dejar por escrito cómo quieres que se actúe en el futuro si llegas a un momento en el que no puedas expresar tu voluntad. Este documento se conoce como instrucciones previas o voluntades anticipadas y permite dejar indicaciones sobre cuidados, límites terapéuticos o la persona que quieres que te represente en la toma de decisiones. Está regulado en la Ley 41/2002 y en el Real Decreto 124/2007, que regula el Registro Nacional de Instrucciones Previas.
Se trata de una herramienta útil para dejar constancia de tus deseos y proporciona seguridad tanto a tus seres queridos como a los profesionales sanitarios que te atienden.

¿Qué deberes tienes como paciente?
Junto a estos derechos, existen también algunos deberes para los pacientes que contribuyen a que la atención sanitaria sea más eficaz y a que la relación con el equipo asistencial sea más fluida.
1. Facilitar información veraz
Es fundamental compartir con el equipo sanitario información veraz sobre síntomas, antecedentes, tratamientos previos o cualquier cambio relevante en tu estado de salud. Esta información veraz permitirá al equipo que te atiende hacer una mejor valoración de tu situación y orientarte adecuadamente.
2. Cumplir las prescripciones sanitarias
Es importante seguir las indicaciones del equipo sanitario a lo largo de todo el proceso oncológico. Cumplir con los tratamientos, las recomendaciones y las pautas médicas ayuda a que la atención sea más segura, más eficaz y más ajustada a tus necesidades. Además, facilita el seguimiento de tu evolución y permite al personal sanitario valorar mejor cómo estás respondiendo al tratamiento y si es necesario hacer cambios en la atención.
3. Mantén una relación respetuosa con profesionales y pacientes
El respeto al personal sanitario y a otras personas usuarias del sistema sanitario es una parte básica de la convivencia en los centros asistenciales. Mantener un trato respetuoso contribuye a crear un entorno más seguro y adecuado para la atención.
4. Hacer un uso responsable de los servicios
Acudir a las citas programadas, avisar si no se puede asistir y utilizar los recursos sanitarios de forma adecuada también forma parte de una atención responsable porque ayudan al buen funcionamiento del sistema y favorecen que la atención llegue mejor a todas las personas.
5. Firmar el alta voluntaria si rechaza tratamiento
Tienes derecho a decidir sobre tu tratamiento, pero si decides no seguir una intervención o una pauta médica propuesta, es importante que esa decisión quede recogida de forma informada en el marco asistencial correspondiente. Para ello, existe la opción de solicitar el alta voluntaria.
Saber cuáles son tus derechos como paciente oncológico es una forma de comprender mejor tu situación y sentirte acompañado en un momento complejo. Y conocer también tus deberes puede ayudarte a relacionarte con el sistema sanitario de una forma más clara, segura y consciente.






