La detección precoz del cáncer colorrectal es un derecho que solo se hace efectivo si los programas de cribado llegan a toda la ciudadanía y se evalúan con rigor. No basta con que el programa exista; es necesario monitorizarlo y analizarlo para poder mejorarlo.
Desde 2014, gracias a las 600.000 firmas impulsadas por la Asociación Española Contra el Cáncer, el cribado forma parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Sabemos que es eficaz porque permite detectar lesiones precancerosas, diagnosticar tumores en fases iniciales y aumentar la supervivencia.
Doce años después, el desafío ya no es demostrar su eficacia, sino saber si funciona igual en todas las comunidades y para todas las personas. Sin embargo, hoy en día seguimos sin disponer de datos públicos, completos y comparables que permitan evaluar el rendimiento real de los programas de cribado de cáncer colorrectal.
Para avanzar en esta línea, a finales de 2024, la Asociación Española Contra el Cáncer y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo especializado de la Organización Mundial de la Salud, pusieron en marcha un programa de evaluación del cribado del cáncer colorrectal en España. Han participado 17 comunidades y ciudades autónomas, con datos validados de 13 de ellas.
El trabajo ha dado lugar a un informe cualitativo preliminar en el que se presentan los criterios esenciales y deseables para conocer el buen funcionamiento de los programas de cribado de cáncer colorrectal. Esto permite saber si las comunidades autónomas cuentan con los elementos básicos necesarios para sostener el programa con garantías y en qué medida han desarrollado sus programas.
Los resultados preliminares muestran algo clave. Las comunidades que cumplen más criterios esenciales consiguen una mayor participación, que es el indicador más relevante para medir la efectividad del cribado.
Los resultados provisionales de las comunidades participantes, además, indican que el 46% no dispone de recursos suficientes para garantizar la prestación efectiva del programa. Poco más de la mitad (53,8%) cuenta con un protocolo documentado de monitorización y evaluación. Aunque todas tienen una persona responsable de calidad, solo el 61,5% cuenta con una política de calidad documentada.
Disponer de información comparable y validada permite tomar mejores decisiones, orientar los recursos y garantizar la equidad. Asegurar la detección precoz del cáncer colorrectal no consiste solo en invitar a participar, sino en medir, validar, comparar y mejorar. Sin datos, no hay mejora posible.
En este contexto, el compromiso institucional también es fundamental. Esta misma semana, todos los partidos políticos han respaldado unánimemente en el Congreso de los Diputados una declaración institucional impulsada por la Asociación Española Contra el Cáncer, reafirmando su apoyo a la prevención, la detección precoz y la mejora continua de la atención y el acompañamiento de las personas afectadas por el cáncer de colon. Este consenso unánime refuerza la necesidad de contar con datos comunes y actualizados, promover la igualdad efectiva en el acceso al cribado colorrectal, impulsar la concienciación ciudadana para aumentar la participación y fortalecer circuitos asistenciales coordinados y ágiles tras un resultado positivo.





