Las pseudoterapias en cáncer constituyen una serie de prácticas y creencias que pueden suponer una amenaza para la salud física y emocional de los pacientes oncológicos. En 2018, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hizo público un estudio en el que se indicaba que el 53% de los españoles se identifica mucho, bastante o algo, con la afirmación de que las pseudoterapias funcionan. Además, de acuerdo con este estudio un tercio de los españoles afirman que las han utilizado en alguna ocasión.

El principal problema de las pseudoterapias en cáncer es que pueden suponer un perjuicio en el entorno personal y económico ante una situación de especial vulnerabilidad como es afrontar una enfermedad tan compleja como el cáncer. Además, también suponen una amenaza para la salud porque pueden llevar a un retraso en el inicio del tratamiento o a un abandono de éste por parte del paciente.

Por ello, recientemente el Observatorio de la Organización Médico Colegial contra las pseudociencias ha organizado un seminario online ‘Mitos y bulos en oncología radioterápica’ en el que han participado dos representantes de la Asociación Española Contra el Cáncer: María Luz Amador, directora Médica de la organización, y Carmen Yélamos, coordinadora Nacional de Programas de Atención Psicológica de la Asociación.

¿Cómo abordar las pseudoterapias en cáncer?

La primera idea a tener en cuenta para el paciente es que su médico debe ser la persona de referencia antes de tomar ninguna decisión. Por eso es importante tener una relación de confianza para poder abordar esta o cualquier otra duda relacionada con la enfermedad o sus tratamientos. Sin embargo, tal y como se ponía de manifiesto en este seminario online, los propios médicos hacen autocrítica y asumen que la carencia de tiempo muchas veces provoca una falta de accesibilidad al paciente y que se pierda esa relación clave para poder abordar todas estas cuestiones.

Ante este vacío de información, las pseudociencias han avanzado utilizando unas técnicas de marketing muy sofisticadas. Por eso, en muchas ocasiones hace que sea difícil diferenciarlas de aquellas prácticas basadas en la evidencia científica. Así, por ejemplo, suelen utilizar un lenguaje similar para convencer al paciente, utilizando palabras muy generales como energías o heurístico o prefijos como bio o neuro que ayudan a generar confusión.

Por otra parte, su expansión también ha sido posible gracias al uso de redes sociales donde se publicitan profesionales y mensajes de forma masiva. Lo primero que tenemos que comprobar es si el supuesto profesional es realmente alguien con una especialidad médica y está colegiado en la misma, ya que muchos de estos “terapeutas”, se hacen llamar como tal, pero no tienen un aval académico detrás.

Así, estas mismas herramientas que han hecho crecer las pseudoterapias, pueden servir también para contrarrestar su impacto negativo. En primer lugar, sirviendo de espacio para instituciones y profesionales acreditados que aportan información veraz. En segundo lugar, como pacientes, denunciando perfiles peligrosos y cortando cadenas de transmisión.

De esta forma es recomendable:

Con lo natural también hay que tener “cuidado”

Tal y como se exponía en este webinar, la realidad es que tras un diagnóstico de cáncer el paciente se enfrenta a un boom de información. Y no solo por todo lo que le explica su médico. Noticias de los medios, mensajes de redes, consejos de amigos y conocidos… Es normal que surjan muchas dudas. En este sentido, desde la Enfermería oncológica aportan que, aunque la Medicina no siempre se va a traducir en una curación, lo que siempre es clave es que el paciente se sienta cuidado por los profesionales y que también aprenda a cuidar de su salud.

Otra de las estrategias que utilizan las pseudoterapias se basan en la idea de “si es natural es bueno”. Pero natural no siempre significa inocuo. Así, hay ejemplos sencillos pero evidentes como la hierba de San Juan, que es de fácil acceso en herbolarios, y que puede interferir en el efecto de numerosos fármacos utilizados para el tratamiento del cáncer . Algunos pacientes recurren a ella como una infusión que les ayuda a sentirse más tranquilos sin saber que puede estar afectando a su tratamiento. Del mismo modo, no consultarlo con su médico puede hacer pensar a éste que el tratamiento no está siendo efectivo.

Psicología y cáncer

Por su parte, Carmen Yélamos explicó que hay una rama de pseudoterapias que precisamente busca una relación entre la psicología y el cáncer. “En esta línea una de las que ha resultado más dañinas para los pacientes es la conocida como biodescodificación, que es una pseudoterapia que el origen del cáncer es un conflicto emocional y que por tanto su tratamiento debe ser exclusivamente psicológico. De esta forma culpabiliza y responsabiliza de la enfermedad al paciente o a sus familiares”.

En estos casos, los llamados “terapeutas” no son profesionales de la psicología, ni de la psiquiatría y, por supuesto no están colegiados. Los mismos, además, sostienen que la Medicina científica sería dañina para el paciente por lo que anima a su abandono.

La experta también señala que hay perfiles de pacientes más afines a estas pseudoterapias. “Hablamos se situaciones críticas o complicadas, situaciones de incertidumbre, de no encontrar un tratamiento adecuado en situaciones como un cáncer metastásico, dónde se siente la necesidad de sentir que se tiene un rol activo y existe una decepción con los tratamientos de la medicina tradicional, bien por la falta de eficacia esperada o por los efectos secundarios asociados”.

Papel de las asociaciones de pacientes

María Luz Amador insistió en que la Asociación no recomienda ni avala este tipo de metodologías carentes de evidencia científica. “La Asociación Española Contra el Cáncer promueve la investigación científica de calidad y en defensa del derecho de los pacientes y familiares a recibir una atención multidisciplinar y profesional basada siempre en la evidencia científica. Hay que apostar por los tratamientos cuya eficacia está demostrada a través de evidencias científicas basadas en ensayos clínicos”.

De hecho, las asociaciones de pacientes tienen un rol fundamental en esta cuestión, ya que los pacientes también acuden a las mismas en busca de información clara y fiable, por ello es importante utilizar canales de información contrastada. Igualmente, las asociaciones también tienen un rol como voz de los pacientes. Por ello pueden y deben denunciar el impacto negativo de este tipo de pseudoterapias en la salud física y emocional de los pacientes. En esta línea, deben servir de apoyo a las administraciones públicas en el desarrollo de políticas y acciones que vayan trabajando en pro de esa evidencia.

En este sentido, los expertos insistieron en que, si bien hay que respetar las decisiones finales que tome el paciente, una vez debidamente informado, lo que sí se debe regular y perseguir es la publicidad. En especial, cuando se está vendiendo algo que no tiene ninguna evidencia de tener el resultado que se está publicitando.

Os recomendamos que veías el vídeo con el seminario completo de ‘Mitos y bulos en oncología radioterápica’

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