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Algunas infecciones pueden causar cáncer y, por eso, es importante conocer cómo prevenirlas. Casi uno de cada cinco casos de cáncer en el mundo está producido por bacterias, virus y otros agentes infecciosos. Algunas de las infecciones más importantes relacionadas con casos de cáncer son las que produce el Virus de la Hepatitis B (VHB) y el Virus del Papiloma Humano (VPH). 

La vacunación es la estrategia más eficaz para prevenir algunas de las infecciones que pueden causar estos virus. Las vacunas actúan evitando que los virus lleguen a causar la infección. De hecho, tenemos vacunas muy eficaces para el VHB, que desde hace décadas están incluidas en el calendario vacunal, y, del mismo modo, existen vacunas eficaces contra el VPH, especialmente cuando se administran antes de la primera relación sexual.

¿Qué relación hay entre el VPH y el cáncer de cérvix?

La causa fundamental del cáncer de cérvix es la infección por transmisión sexual del virus del papiloma humano (VPH). Tras la infección, hay una larga evolución hasta su aparición, por ello, tanto la prevención como la detección precoz son clave para tratarlo y erradicarlo.

La infección persistente por el VPH constituye un importante problema de salud pública porque una significa que el virus permanece en el cuerpo durante años. Más del 90% de los cánceres de cuello de útero están relacionados con este virus, que también está implicado en otros tumores como los de orofaringe, pene, vagina y vulva.

Durante décadas, la citología (test de Papanicolau) ha sido clave para detectar lesiones en fases tempranas. Actualmente, la prueba de detección del VPH mejora aún más la capacidad diagnóstica. Sin embargo, el mayor avance en prevención primaria ha sido el desarrollo de vacunas frente al VPH.

El cáncer de cérvix o cuello uterino es el tercer tumor ginecológico en incidencia y mortalidad en España, por detrás de los de endometrio y ovario. En 2023 se diagnosticaron en nuestro país más de 2.400 casos, y a nivel mundial se registran más de 600.000 nuevos casos cada año.

¿Por qué es importante vacunarse frente al VPH? 

Porque la vacuna evita la infección por los tipos más peligrosos del virus. Por ello, estas vacunas están incluidas en el calendario vacunal para niñas y niños de 11 a 14 años. Las primeras vacunas protegían frente a dos o cuatro tipos de virus1, y prevenían alrededor del 63% de los cánceres de cérvix asociados al virus. Actualmente disponemos de la vacuna nonavalente, que amplía la protección frente a nueve tipos de VPH2 y podría aumentar esa protección hasta cerca del 73%. 

Los estudios han demostrado que esta vacuna protege a diferentes grupos de edad, ayudando a prevenir la infección y a mejorar o desaparecer algunas alteraciones causadas por el virus. Por otro lado, se ha observado que la vacunación reduce de forma significativa la progresión de lesiones precancerosas del cuello del útero, lo que refuerza su papel en la prevención y es importante para adaptar los programas de cribado en la población vacunada.3

¿Por qué la hepatitis B puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado? 

La infección por el Virus de la Hepatitis B es otro importante problema de salud pública mundial ya que puede provocar daños prolongados en el hígado si la infección se hace crónica. Se estima que alrededor del 5% de la población mundial padece infección crónica por VHB y cada año causa unas 600.000 muertes.

El VHB afecta al hígado y, cuando la infección se cronifica (hepatitis B crónica), aumenta significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas como la cirrosis y el cáncer de hígado.

La vacuna frente al Virus de la Hepatitis B (VHB)

La vacuna lleva décadas utilizándose y ha demostrado ser muy eficaz para prevenir infecciones. En España, la vacunación frente al VHB comenzó en grupos de riesgo en 1982, se extendió a adolescentes en los años 90 y, desde 2002, se administra de forma sistemática a los lactantes. Las coberturas vacunales en bebés superan el 93% desde hace más de dos décadas.4

La Organización Mundial de la Salud recomienda administrar la primera dosis en las primeras 24 horas tras el nacimiento. Con la pauta completa de tres dosis, protege más del 95% de lactantes, niños y adolescentes sanos y a más del 90% de adultos sanos menores de 40 años.

Gracias a la vacunación, la incidencia de hepatitis B aguda ha descendido notablemente y se ha observado una clara disminución de la infección en menores de 40 años. También se ha documentado una reducción de la transmisión de madre a hijo y un descenso en la incidencia de cáncer de hígado en adultos jóvenes.4

Aun así, persisten retos, especialmente en la vigilancia en grupos vulnerables o no vacunados, especialmente en el contexto de los movimientos migratorios.4

¿Por qué vacunarse ayuda a prevenir el cáncer? 

El Código Europeo Contra el Cáncer, en uno de sus puntos, habla de la importancia de la vacunación como estrategia clave para reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer directamente vinculados con la exposición a estos factores infecciosos.

Las vacunas frente al VPH y al VHB son herramientas clave y eficaces que permiten prevenir infecciones y, en consecuencia, prevenir el cáncer. 

Prevenir está en nuestra mano. Vacunarse es un acto de protección individual y también de responsabilidad colectiva.

Bibliografía:

  1. Durham DP, Proc Natl Acad Sci U S A. 2016
  2. Bailey HH, J Clin Oncol. 2016
  3. Benard VB, JAMA Oncol. 2017
  4. Jaime Jesús Pérez Martín Victoria Uroz Martínez, Servicio de Prevención y Protección de la Salud, Dirección General de Salud Pública y Adicciones, Consejería de Salud de la Región de Murcia,