Índice:
- ¿Por qué es importante hacer ejercicio terapéutico durante el cáncer en fase avanzada?
- ¿Qué ocurre con el reposo prolongado?
- ¿Cómo puede ayudar el ejercicio terapéutico?
- Adaptar los objetivos: realistas, flexibles y revisables
- ¿Cómo adaptar la intensidad del ejercicio?
- El modelo del “semáforo” para adaptar cada día
- Consejos prácticos
- ¿Es el ejercicio adecuado para ti?
Durante años se asumió que, en enfermedad avanzada o metastásica, el reposo era lo más adecuado. Muchas personas siguen pensando que, dadas las circunstancias, es un momento inadecuado o poco seguro para realizar actividad física. Sin embargo, hoy sabemos que esto no es así.
¿Por qué es importante hacer ejercicio terapéutico durante el cáncer en fase avanzada?
Está demostrado que el ejercicio en pacientes con cáncer avanzado ayuda a preservar función, autonomía y calidad de vida. La investigación científica muestra que el ejercicio adaptado puede aportar beneficios importantes a personas con cáncer avanzado o que reciben cuidados paliativos. Beneficios como:
- Mejora síntomas físicos y psicológicos.
- Es seguro cuando está adaptado a la persona y supervisado.
- Puede integrarse de forma temprana junto al tratamiento oncológico.
- El ejercicio es seguro y realizable en un entorno clínico en fase avanzada de la enfermedad.
¿Qué ocurre con el reposo prolongado?
Cuando un paciente oncológico está en la fase avanzada de la enfermedad, es habitual que tanto la propia persona como su familia asuman que lo mejor es descansar y evitar cualquier esfuerzo físico. En esta fase, el cuerpo cambia: pierde músculo más rápido, se pierde fuerza antes y la fatiga aparece antes. El hecho de no moverse no supone un ahorro de energía, sino que acelera el deterioro:
- Avanza la sarcopenia (pérdida de masa muscular).
- Aumenta el riesgo de trombosis.
- Incrementa la probabilidad de úlceras por presión.
- Disminuye la autonomía, requiriendo dependencia para actividades básicas.
¿Cómo puede ayudar el ejercicio terapéutico?
El ejercicio terapéutico bien dosificado actúa como un freno frente a este deterioro físico ayudando a mantener capacidades que marcan una gran diferencia en el día a día. En enfermedad avanzada, ganar autonomía es ganar calidad de vida.
Desde nuestro servicio de ejercicio terapéutico, ayudamos a personas con cáncer avanzado o en fase paliativa a realizar tareas diarias cómo:
- Levantarse sin ayuda.
- Caminar en casa con seguridad.
- Mantener el equilibrio.
- Reducir el riesgo de caídas.
- Tolerar mejor los tratamientos.
- Controlar dolor y rigidez.
- Sentirse más activo y con mayor sensación de control.
Adaptar los objetivos: realistas, flexibles y revisables
Los objetivos en esta fase no son los mismos que en etapas iniciales o perfiles diagnósticos, deben ser realistas, flexibles y adaptados a cada persona y, de forma ideal, revisables por profesionales adecuados periódicamente.
Desde el servicio de fisioterapia, entrenamos y rehabilitamos para que puedan mejorar día a día y ganar calidad de vida. Con pequeños ejercicios para que puedan:
- Levantarse de la silla sin ayuda.
- Caminar dentro de casa con seguridad.
- Ducharse sin agotarse.
- Subir un tramo de escaleras.
- Salir a dar un pequeño paseo.
¿Cómo adaptar la intensidad del ejercicio?
Adaptar la intensidad del ejercicio es clave para la seguridad de la persona. En casos de cáncer en fase avanzada, se recomienda:
- Intensidades bajas a moderadas.
- Se recomienda evitar intensidades altas.
- Sesiones más cortas (10–20 min) si es necesario.
- Priorizar regularidad frente a aumentos de carga o intensidad.
1. Recomendaciones para ejercicios aeróbicos
El objetivo no es la alta intensidad ni sesiones largas. Buscamos estimular el corazón y los pulmones sin llegar al agotamiento, con ejercicios como:
- Caminar a ritmo cómodo.
- Bicicleta estática suave.
- Movimientos rítmicos adaptados.
Se trabaja normalmente en intensidades bajas o moderadas para valorar cómo se encuentra la persona en determinados momentos: respirar un poco más rápido de lo habitual, poder decir una frase hablada sin interrupciones para respirar o no sentirse con sensación de necesitar parar o alterar el ritmo.
2. Recomendaciones para ejercicios de fuerza
Los ejercicios de fuerza en enfermedades avanzadas suelen considerarse, erróneamente, perjudiciales, pero si no se incorporan se corre el riesgo de una pérdida acelerada de músculo por lo que es fundamental reforzarlo para así permitir la movilidad. Siempre bajo supervisión de un profesional y de forma muy progresiva en cargas.
Los ejercicios deberán estar adaptados y que eviten el riesgo de caídas, se puede contar con la ayuda de bandas elásticas, pesas ligeras o simplemente por el propio peso. También se pueden hacer ejercicios sentados si hiciese falta.
Ante síntomas de dolor, el ejercicio no sustituye al tratamiento médico, pero sí puede:
- Disminuir rigidez.
- Mejorar movilidad
- Reducir dolor musculoesquelético.
- Mejorar la tolerancia al movimiento.
3. Recomendaciones para ejercicios de equilibrio
Durante la enfermedad avanzada puede haber más riesgo de caídas por diferentes afectaciones a nivel del sistema nervioso, o por el propio deterioro derivado del proceso de enfermedad y el impacto de cada tratamiento.
Desde el servicio de ejercicio terapéutico trabajamos para:
- Ofrecer estabilidad sobre diferentes apoyos (pies, rodillas, cadera, manos, codos, tronco).
- Ejercitar movimientos de coordinación de movimiento y de gestos reactivos (que sean seguros) con mano y pie.
- Enfocar algunos ejercicios en control postural (ejercicios frente a espejo)
4. Recomendaciones para ejercicios respiratorios
Aprender a gestionar la respiración puede mejorar la sensación de control y reducir la ansiedad asociada a la falta de aire.
Si existe afectación pulmonar o sensación de falta de aire, trabajamos en:
- Entrenamiento respiratorio específico.
- Control diafragmático.
- Técnicas para disminuir la disnea.
- Pausas estructuradas.
5. ¿Y si hay metástasis óseas?
Sí, se puede hacer ejercicio, siempre bajo la supervisión de un profesional para adaptar el ejercicio si hay metástasis en huesos que soportan el peso del cuerpo, como la columna, la pelvis o las piernas, y con adaptaciones claras:
- Evitar impactos.
- Ajustar cargas.
- No forzar rangos de movilidad articular
- Priorizar estabilidad.
- Supervisión profesional especializada.
El modelo del “semáforo” para adaptar cada día
En una enfermedad avanzada habrá días mejores y peores. Eso es completamente normal. Un modelo práctico, siempre con la supervisión de un profesional, puede ser el del semáforo:
- 🟢 Días “verdes”: realizar el ejercicio completo planificado
- 🟡 Días “amarillos”: reducir la carga o esfuerzo un 30–50%.
- 🔴 Días “rojos”: realizar ejercicios de movilidad suave y ejercicios respiratorios.
Consejos prácticos
- Mejor poco y frecuente que mucho y esporádico.
- No entrenar con fiebre o infección activa.
- Priorizar seguridad en caso de metástasis óseas.
- Adaptar o pedir valoración por profesional de ejercicio en salud o ejercicio terapéutico si hay anemia severa.
- Supervisión profesional especializada.
- Incluir trabajo respiratorio si hay afectación pulmonar.
- Integrar cuidadores dentro de la sesión de ejercicio cuando sea necesario.
El ejercicio debe suspenderse si:
- Dolor óseo intenso sospechoso de fractura.
- Plaquetas muy bajas.
- Fiebre.
- Sensación de falta de aire en reposo.
- Mareos persistentes.
- Hipotensión sintomática.
- Deterioro funcional brusco.
Hay que recordar que la seguridad es prioritaria, ante la duda, consultar al equipo médico/sanitario.
¿Es el ejercicio adecuado para ti?
Si tienes enfermedad avanzada y te preguntas si el ejercicio es adecuado para ti, la respuesta no siempre será la misma, porque cada persona tiene unas circunstancias y necesidades, pero sí podremos aconsejarte de forma personalizada.
La fisioterapia y el ejercicio puede ayudarte a adaptar objetivos e intensidad a cada etapa, incluso a cada día.Consulta con nuestros equipos profesionales de salud y rehabilitación, con experiencia en oncología, para diseñar un plan seguro, realista y adaptado a ti.
No todos los recursos que ofrecemos son presenciales y pueden variar en función de la provincia. Para consultar sobre estos recursos, puedes llamar al 900 100 036, el teléfono de información contra el cáncer disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. También puedes escribirnos a través de nuestra web o puedes acudir directamente a alguna de las sedes de la Asociación Española Contra el Cáncer.





