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El consumo de bebidas alcohólicas forma parte de nuestro contexto cultural, convirtiéndose en un patrón de conducta ampliamente normalizado a nivel social. Sin embargo, su consumo puede tener graves efectos sobre la salud y está directamente relacionado con el desarrollo de diferentes enfermedades, entre las que se encuentra el cáncer.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó las bebidas alcohólicas como carcinógenas para los seres humanos (Grupo 1) en 1988. Esta información nos habla de la larga trayectoria de evidencia científica sobre los efectos perjudiciales del alcohol, que reflejan la siguiente conclusión: el alcohol es un carcinógeno. Estudios más recientes confirman una hipótesis, ya planteada hace décadas, que incluso pequeñas cantidades de alcohol aumentan el riesgo de desarrollar múltiples tipos de cáncer. 

El impacto económico producido por los cánceres relacionados con el alcohol también es alarmante: 4.600 millones de euros por pérdidas de productividad en Europa (UE, Islandia, Noruega, Suiza y Reino Unido).

Es importante recalcar que, al hablar del consumo de bebidas alcohólicas, no solo se hace referencia a las bebidas destiladas; bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, también pueden contribuir al desarrollo de cáncer.

¿Qué tipos de cáncer promueve el consumo de alcohol?

Los principales tipos de cáncer asociados al alcohol están vinculados al recorrido que realiza en nuestro cuerpo que éste realiza en nuestro cuerpo desde el momento en el que se ingiere: tracto aerodigestivo superior, incluyendo cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, mama en las mujeres y próstata en los hombres,

Dentro del tipo tumoral, es especialmente común encontrar una tipología concreta, el conocido como cáncer de células escamosas, que es el originado en los epitelios que se encuentran en contacto directo con estas bebidas.

¿Hay una cantidad de alcohol segura?

La evidencia científica es clara: no existe un nivel seguro de consumo de alcohol en términos de riesgo de cáncer.

Incluso un consumo “ligero” (0,1 – <5 g de etanol diarios: menos de una bebida al día) es capaz de aumentar el riesgo, siendo responsable de 1 de cada 17 casos de cáncer asociados al consumo de alcohol, causando aproximadamente 41.300 nuevos diagnósticos en 2020.

  • En mujeres, aumenta el riesgo de cáncer de esófago, colon, recto y de mama.
  • En hombres, aumenta el riesgo de cáncer de próstata, colon y recto.

Un consumo “moderado” (< 2 bebidas al día) aumenta el riesgo de forma considerable: representa 1 de cada 7 casos de cáncer atribuibles al alcohol. Esto supone más de 100.000 nuevos casos en ese mismo año

El riesgo crece progresivamente hasta que, al consumir unas 3-4 bebidas alcohólicas al día (≥ 60 g de etanol) podemos tener tres veces más probabilidad de desarrollar cánceres relacionados con el consumo de alcohol. Si el consumo de alcohol continúa aumentando, el riesgo de desarrollar cáncer también lo hará en un 13% adicional por cada aumento en 10 gramos de etanol

A modo de agravante, combinar alcohol y tabaco multiplica el riesgo de cáncer de cavidad oral, laringe y esófago.

¿Cómo puede provocar cáncer el alcohol?

Ocurre mediante diferentes mecanismos:

Dentro de nuestras células, el etanol (componente alcohólico de estas bebidas) pasa a acetaldehído, que daña de forma directa nuestro ADN. Al continuar su ruta, se transforma en otros compuestos que pueden inducir alteraciones importantes en las células y su entorno, induciendo el llamado estrés oxidativo. Estos derivados del etanol no solo dañan a nuestras células, también alteran nuestro equilibrio hormonal, la permeabilidad del intestino y el equilibrio del ecosistema microbiano del tracto digestivo. 

Además de su papel como agente carcinógeno, también es capaz de actuar como facilitador, potenciando la entrada a otros carcinógenos al organismo. Ante esto, surge la siguiente pregunta:

Si dejo de beber, ¿se reduce el riesgo?

. La evidencia científica apoya que la reducción o cese del consumo de alcohol disminuye el riesgo de cáncer de cavidad oral y de esófago. Además, es importante saber que esta reducción es mayor conforme aumenta el tiempo sin consumir bebidas alcohólicas.

Para otros tipos de cáncer relacionados con el alcohol (faringe, laringe, hígado, colorrectal y mama), el efecto del cese de consumo es menos claro, por lo que se requiere una mayor investigación.

¿Qué más podemos hacer para prevenir su aparición?

Primero, es importante apuntar que, aunque hasta el 40% de los cánceres se pueden prevenir, el 100% no se encuentra dentro de nuestro control. Sin embargo, reducir la exposición a factores de riesgo sí está en nuestras manos. En este caso las intervenciones en salud pública pueden marcar una diferencia significativa, ¿de qué manera?

La iniciativa SAFER, que lanzó la Organización Mundial de la Salud en 2018, engloba intervenciones efectivas para reducir el daño causado por el alcohol (Strengthen, Advance, Facilitate, Enforce & Raise) como:

  • Formación y empoderamiento de la población general sobre los riesgos del consumo de alcohol para promover la toma de decisiones informadas.
  • Prohibición de la publicidad, promoción y patrocinio de bebidas alcohólicas, especialmente la dirigida a población juvenil.
  • Etiquetado claro del riesgo sanitario implícito.
  • Acceso a detección y tratamiento temprano del trastorno por consumo de alcohol.
  • Campañas públicas y movilización ciudadana que conciencien a la población.
  • Limitación de la disponibilidad, tanto de puntos de venta como de horarios.
  • Subida de la edad mínima legal para la compra y consumo de alcohol (a mínimo 19 años).
  • Aumento de impuestos y precios mínimos de las bebidas alcohólicas.

La prevención del cáncer comienza en tus elecciones

El cese del consumo de alcohol es una forma eficaz de disminuir el riesgo de cánceres relacionados con este, contribuyendo a la mejora de la salud. La evidencia científica sostiene que pequeñas cantidades aumentan el riesgo, y es necesario visibilizarlo para impulsar el cambio.

En la Asociación Española Contra el Cáncer trabajamos día a día para informar, acompañar y promover hábitos de vida saludables. 

La elección de proteger tu salud empieza por ti.