El cáncer no solo se vive en primera persona. Porque la enfermedad llega a impactar de forma importante no solo al propio paciente, sino también a su entorno. Es por ello que las historias de los familiares y cuidadores también merecen ser contadas para hacernos una idea del alcance real que tiene el cáncer en un hogar.

Ejemplo de ello es la historia de Elena, que no padeció cáncer, pero si vivió de cerca, durante 18 meses, el cáncer de pulmón de Delfín, su pareja, hasta que el mismo falleció. “A mí también se me vino el mundo encima”, recuerda Elena del momento en que acudió a la Asociación Española Contra el Cáncer en busca de ayuda psicológica.

Delfín era fumador, el principal factor de riesgo del cáncer de pulmón. Sin embargo, el cáncer siempre es una noticia inesperada. “Nadie está preparado para recibir un diagnóstico así”. También las secuelas de su proceso. “Se quejaba mucho de que perdía vista, de que perdía oído, y después, sobre todo, del dolor de piernas”.

Vivir con un cáncer, es readaptarse continuamente a nuevas limitaciones. Pero también es aprender a disfrutar, como nunca, de los pequeños momentos, de las cosas importantes que antes nos pasaban desapercibidas. “Recuerdo que un día le dijo al doctor que le apetecía una tapa de pulpo”. Ya estaba en el hospital y no podía moverse, pero su mujer pudo traerle ese capricho. “Le supo a gloria el pulpo y su vasito de vino”.

El apoyo económico

Elena no solo acudió a la Asociación Española Contra el Cáncer en busca de apoyo psicológico, también necesitó ayuda económica. “La pensión de Delfín no era pequeña, pero aun así no nos llegaba para cubrir todos los gastos de la enfermedad”. No hay que olvidar que, aunque la Sanidad Pública cubre los tratamientos oncológicos y la atención sanitaria, hay otros muchos gastos relacionados con la enfermedad, como complementos de la dieta, material ortoprotésico, desplazamientos, acondicionamiento del hogar, etc., que deben asumir las familias.

No obstante, según cifras de la Asociación Española Contra el Cáncer, las familias asumen el 45% de los costes del cáncer. “Estoy muy agradecida a la ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer, y espero que siga así, que no falte nunca esa ayuda”.

Falta de investigación

Elena recuerda que pese a los momentos de luz que hubo en el proceso, Delfín le repetía la mala suerte que habían tenido. Hay que recordar que no todos los tipos de cáncer tienen la misma supervivencia. En el caso de Delfín, el suyo era de aquellos con peor pronóstico. “Aún no se ha avanzado suficiente en la investigación y tumores como el de Delfín, con una baja supervivencia, necesitan de una apuesta firme y contundente, para que todos tengamos las mismas oportunidades de vivir con cáncer”, afirma Elena.

Actualmente, pese a que los índices de supervivencia se han elevado en muchos tumores, otros siguen estando bajos o estancados; afectando a las posibilidades de sobrevivir de las personas que los padecen.  Según el Observatorio del Cáncer Asociación Española Contra el Cáncer, en el año 2020 más de 100.000 personas fueron diagnosticadas con algunos tipos de estos cánceres. A saber, páncreas, esófago, hígado, pulmón, laringe, linfoma de Hodgkin…  En casi ninguno de ellos se alcanza el 20 por ciento de supervivencia media a cinco años.

“Cuantísima gente hay que padece cáncer y aún no hemos conseguido avanzar lo suficiente para que sea algo superable. Es por la sociedad civil, que es la que realmente está haciendo que la Asociación Española Contra el Cáncer pueda realizar estas investigaciones, por la que se está avanzando, pero aún hace falta avanzar más”.

Elena perdió a Delfín. Y como ella, muchas familias han perdido a sus seres queridos por el camino ante la falta de tratamientos para su caso. Ante la falta de un diagnóstico precoz. De una mayor información y prevención de los factores de riesgo. Por eso, el caso de Elena nos recuerda que, aunque hemos recorrido mucho camino, es necesario seguir avanzando. Porque todos deberíamos tener las mismas posibilidades de vivir, y de sobrevivir, con cáncer.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer, a través de su proyecto “Llámalo cáncer”, recuerda la importancia de unirse al ‘acuerdo contra el cáncer’. El mismo planea cuestiones como que toda la población tenga acceso a los programas de cribado sin importar su lugar de residencia, que todos tengan acceso a tratamiento psicológico especializado, o que todos tengan el mismo acceso a los resultados de la investigación. Todo ello además con el objetivo de que el cáncer no provoque pobreza, precisamente entre los más vulnerables.

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