El cáncer de piel es uno de los más frecuentes a nivel mundial y también en nuestro país. De hecho, la incidencia de este tipo de cáncer ha aumentado un 40 % en España en los últimos años.
Según los últimos datos del Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer, el cáncer de piel representa alrededor del 7 % de los cánceres diagnosticados en 2024.
Según datos de la OMS, se estima que, en 2019, 1.600 millones de personas estuvieron expuestas a la radiación ultravioleta en su entorno laboral, lo que representa un 28 % de la población mundial.
La exposición de la piel a la radiación UV es la principal causa de aparición del cáncer cutáneo. La exposición solar mantenida en el tiempo origina daños acumulativos en la piel, provocando cambios en el ADN de las células cutáneas. La respuesta de la piel ante el daño de la radiación UV activa los melanocitos, como defensa natural, lo que origina el color bronceado.
Tipos de cáncer de piel:
El melanoma es el cáncer de piel más agresivo. Es más raro (solo el 1 % de los casos de cáncer de piel son melanomas), pero tiene capacidad de crecer rápidamente, invadir tejidos cercanos y provocar metástasis a distancia. Es el causante del 80 % de las muertes por cáncer de piel.
El cáncer de piel no melanoma, como el carcinoma basocelular y el escamoso, es mucho más frecuente, pero no tan agresivo. Su evolución, en general, es más lenta y suele tener mejor pronóstico.
Existen otros tipos de lesiones, consideradas premalignas, como las queratosis actínicas, altamente frecuentes en zonas de exposición como la cara o el cuero cabelludo. Estas lesiones deben vigilarse, ya que un pequeño porcentaje de ellas podría malignizarse.
Aunque cada vez hay más conciencia sobre el daño que el sol provoca en nuestra piel, gran parte de la sociedad todavía asocia el bronceado a belleza o incluso salud.
El bronceado es el resultado visible de una piel que ha sufrido daño solar y, por esta razón, presenta un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Es, por tanto, una conducta de alto riesgo exponerse al sol sin las medidas de protección adecuadas.
Colectivos vulnerables:
- Siempre que sea posible, evita la exposición solar en la franja horaria donde la radiación es más perjudicial (11:00–17:00).
- Evita la exposición directa al sol, buscando siempre la sombra e intentando permanecer en interiores. Si esto no es posible, crea un espacio protegido mediante una sombrilla o un toldo.
- Usa protección física: sombreros de ala ancha (que cubran la mayor parte de la cara, las orejas y el cuello), ropa que proteja la piel del daño solar y gafas de sol homologadas que protejan los ojos.
- Usa protección química: cremas de protección solar con FPS 50 o superior (pueden ser físicas o químicas). Busca la que mejor se adapte a tu piel.
- Reaplica el fotoprotector al menos cada dos horas, y con mayor frecuencia si la piel se ha mojado, ha sudado o ha estado en contacto con superficies.
- No olvides zonas como el cuello, las orejas o los labios; existen protectores en formato labial para estas áreas.
Consulta al departamento de salud o de prevención de riesgos laborales sobre las medidas de protección adecuadas para el puesto que desempeñas. El cáncer de piel en el entorno laboral es un riesgo reconocido en personas expuestas, y, por tanto, se deben proporcionar medidas de protección adecuadas a los trabajadores.
El 90 % de los cánceres de piel podrían prevenirse si se siguen las medidas adecuadas de prevención (fotoprotección solar, revisiones médicas periódicas y autoexploración).
Si detectas alguna marca o lunar de nueva aparición, o alguno ya existente que crece rápidamente, cambia de color o forma, pica, se descama, sangra o presenta bordes irregulares, consulta con tu médico.
Conoce la regla del ABCD:






