Durante el cáncer y sus tratamientos, nuestro cuerpo necesita más energía y proteínas. Estos nutrientes ayudan a mantener la fuerza, conservar el músculo, favorecer la recuperación y tolerar mejor tratamientos.
ada año, miles de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo reciben un diagnóstico de cáncer. Aunque en las últimas décadas se han logrado importantes avances, el cáncer infantil sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedad en la infancia y la adolescencia y algunos tumores, como los cerebrales continúan teniendo un pronóstico muy limitado y bajas opciones terapéuticas.
El cáncer es uno de los grandes retos de nuestro tiempo, no solo por su impacto en la salud pública, sino por todo lo que implica en la vida de las personas con cáncer: incertidumbre, cambios en la rutina y consecuencias en el trabajo, la familia y el bienestar emocional. En España, cada año se diagnostican casi 300.000 casos nuevos, una tendencia al alza.
Cuando se acompaña y apoya a la ciencia con continuidad y visión a largo plazo, la investigación avanza y puede traducirse en mejoras para miles de personas. Gracias al apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer, a lo largo de 2025 se han logrado 354 nuevos resultados de investigación que impulsan avances en prevención, detección precoz y tratamiento y que ayudan a acercarnos al objetivo de superar el 70% de supervivencia en 2030 y a mejorar la vida de los pacientes.
El cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial. En su desarrollo, intervienen factores no modificables y otros sobre los que sí podemos actuar.
Algunos tipos de cáncer tienen un componente hereditario, como puede ocurrir, por ejemplo, con el cáncer de mama, ovario o páncreas, pero la gran mayoría de los cánceres están relacionados con la exposición a ciertos hábitos de riesgo o exposición a agentes carcinogénicos.